martes, 21 de julio de 2009

Sonreír aunque no tengas motivos, aunque todo esté mal, aunque nada salga como te guste, aunque te sientas sola, aunque el día esté nublado, aunque sientas que el mundo se viene abajo, aunque la persona que quieras a tu lado, no está. Siempre es bueno sonreír, porque esa sonrisa siempre vale más que mil palabras; y a veces es mejor sonreír y olvidar, que recordar y entristecerse. Sonreír por mi, sonreí por vos, y por todos los que queres y los que no te caen tan bien, siempre es bueno, siempre.