Ella mira de reojo y suspira, y sabes que hay algo malo. Ella es una persona que te mira cuando habla, ella no es una persona de suspiros, si, hay problemas.
Juega con su cabello, de esa manera que hace cuando está nerviosa, de la misma manera que lo hizo hace ya mucho tiempo cuando la conociste en aquella cafetería. Ella terminara contigo, lo sabes. Y terminara volviendo, como siempre. Y romperá tu corazón en el proceso, lentamente, lo sabes. Y es que su amor es extrañamente retorcido, lo sabías cuando la conociste, su rostro inocente y su cabellera morocha, incluso su menudo cuerpo y su forma de reír, ella dice problemas por todas partes. Pero no te importo, porque tú también dices problemas y desgracias por todos lados. Ella jamás te dijo que te amaba, tú tampoco lo hiciste. Lo sabían, lo sentían. Y cada vez que lo vuelven a sentir, ella se asusta y tu también. Porque son independientes, y su amor es libre.
Son tan iguales y tan diferentes a la vez, ella es puntitos y tú eres rayas. Ella es Don Quijote y tú eres Hamlet. Porque cuando piensas en amor tu mente está en ella, pero al mismo tiempo no lo sabes y ella piensa lo mismo. Y se rompen el corazón mutuamente, ese el acuerdo. Hasta que a los tres días siguientes de una agonía sin ellos, vuelven a reencontrarse y los besos inocentes y también los pervertidos los hace reconsiderar y se curan las heridas, las causadas por los dos y las que no.
Como un cigarrillo, tan dulce y adictivo, lo quieres dejar y no puedes. Y te terminara matando. Si, caerás por ese amor. Caerás ante ella, en cualquier momento. O ella lo hará ante ti. Ella se inclina y te da un dulce y casto beso en los labios. Murmura un leve “lo siento” y se va. Vuelve a romper tu corazón y el de ella, otra vez. Vuelves a desgarrarte porque su aroma a primavera se irá. Y qué bonita manera de romper tu corazón. Que linda manera de desgarrarte. Porque sabes que volverán de alguna u otra forma y se curaran mutuamente, hasta que alguien de los dos caiga.
Como un cigarrillo, tan dulce y adictivo, lo quieres dejar y no puedes. Y te terminara matando. Si, caerás por ese amor. Caerás ante ella, en cualquier momento. O ella lo hará ante ti. Ella se inclina y te da un dulce y casto beso en los labios. Murmura un leve “lo siento” y se va. Vuelve a romper tu corazón y el de ella, otra vez. Vuelves a desgarrarte porque su aroma a primavera se irá. Y qué bonita manera de romper tu corazón. Que linda manera de desgarrarte. Porque sabes que volverán de alguna u otra forma y se curaran mutuamente, hasta que alguien de los dos caiga.